jueves, 29 de diciembre de 2011

Hasta luego, Jack (Bauer)



Vamos cerrando el año y también series míticas. Primero fue ‘Urgencias’ y ahora le toca el turno a ‘24’, después de 8 temporadas y la película para televisión ‘Redención’ entre la sexta y la séptima, debido a la huelga de guionistas.

Ya advertí en el post de la séptima temporada que los guionistas perdieron una buena ocasión para matar a Jack Bauer y cerrar la serie, y esta última temporada me ha dado la razón. Estamos ante una de las entregas más flojas, si no la que más, de la serie, la que menos me ha mantenido clavado al sillón y la que más me ha aburrido. Es decir, que poco nos habríamos perdido los fans (resto del público, mejor abstenerse) si nunca se hubiran rodado estos capítulos, que pese a todo tienen momentos en los que la serie repunta y recuerda viejos tiempos.

Un año después del séptimo día, encontramos a Bauer feliz, algo poco habitual. Ha recuperado su vida, y hasta es abuelete. Claro, no tardará mucho en meterse en faena, pero esta vez algo falla, los peligros no parecen tan inminentes y  la cuenta atrás no se vive con tanta tensión.

Los guionistas remedian uno de los errores de la séptima entrega, devolviendo todo el protagonismo a Chloe, el único personaje clásico que nos queda, y definitivamente el mejor de la serie, Bauer aparte, tras su debut en la tercera temporada. Si en la séptima aparecía a ratos, aquí vuelve a ser fija y esperad a ver su rol en el último tercio...

También repite la presidenta Taylor, que volverá a afrontar otro día ‘complicado’. El personaje ofrece más de lo mismo hasta que entramos en ese último tercio, donde CherryJones nos mostrará una faceta desconocida de este personaje (acojonante, pero de verdad, cierta escena del penúltimo episodio).





Pero donde falla estrepitosamente esta temporada es en los nuevos personajes. Tenemos nueva UAT, ahora en Nueva York, más de ciencia ficción que nunca, y nuevo equipo. Mykelti Williamson cumple como el nuevo jefe (que por supuesto no acabará la temporada, y sí, como de costumbre, hay un topo en la UAT), pero no pasará a la historia. Y mucho menos los nuevos agentes, encarnados por Freddie Prinze Jr. Y Katee Sackhoff. Aunque sus fichajes pretendían relanzar la serie (él ha sido estrella juvenil en la gran pantalla y ella viene de ‘Galáctica’), Prinze Jr. ha demostrado estar muy lejos de ser un ‘nuevo Bauer’, falto de carisma y con un personaje con el que no han sabido qué hacer, y ella… Bien, cierto es que su personaje ha dado para mucho, lleno de sorpresas, pero tampoco se ha ganado al espectador. Ni mucho menos el nuevo informático, que ahí estaba y poco más. Al final, los más interesantes de los nuevos, como se veía venir, son el indio Anil Kapoor, como el presidente de un país de Oriente Medio, y su esposa, que desde su primera aparición ya se ve que va a tener mucho que decir.

Tras una minitrama en los tres primeros episodios, esta temporada olvida a las precedentes, y en lugar de encadenar amenaza tras amenaza con poca verosimilitud (pero gran interés), va estirando un único argumento con mayor verosimilitud (y menor interés)… hasta el final del capítulo 16. Ahí llega una escena que nos pilla a todos desprevenidos (y eso que en ‘24’ ya estamos acostumbrados a esperar lo inesperado) y como en otras ocasiones, un aparente final. Entonces arranca la trama del último tercio de la temporada, la que realmente afectará a la vida y al futuro de Jack (¿palmará de una vez?), desatado por completo en una cacería imparable, una vez más contra todos.

Una última trama que recurre a numerosos golpes de efecto (el capítulo 17 es brutal), incluyendo la reaparición de algún personaje clásico y hasta el fichaje de Michael Madsen, aunque el nivel global del reparto queda muy lejos de temporadas como la quinta y la sexta, tal vez las mejores de la serie.

En los capítulos finales se mantiene la apuesta por la acción, y es que pese a todo esta octava temporada es posiblemente la más espectacular al respecto, aunque la intriga se ha resentido notablemente. Con todo, lo mejor de la recta final, como ya ocurriera en temporadas como la segunda, es la parte política, donde se reflexiona abiertamente sobre la eterna cuestión: ¿el fin justifica los medios? ¿un bien mayor justifica crímenes menores? Ahí es donde están los mejores minutos de la temporada.

Y así hasta un final que a mí me ha dejado bastante satisfecho, dejando de lado que… vale, ahora los SPOILERS.



Dejando de lado que no es un final (y que Jack aparece bastante poco en el último capítulo, más centrado en la presidenta). Al igual que en el desenlace de la cuarta temporada, Jack tiene que volver a huir, lo que significa que puede volver a la acción en cualquier momento. De hecho, y aunque la serie ha acabado y KieferSutherland está a punto de estrenar otra, parece confirmado que habrá versión cinematográfica de ‘24’ y que la protagonizará él mismo, descartando (imagino que solo por ahora) un reboot con un joven Jack Bauer. Así que esto solo ha sido un ‘hasta luego’, lo que le quita fuerza al cierre de la serie, el cual por otra parte, tiene el buen sentido de centrarse en la despedida entre los dos grandes personajes de ‘24’, Jack y Chloe (impagable lo de convertirla en directora de la UAT), y personalmente, me encanta el momento final, cuando ella dice ‘Desconecta’ y la imagen de Jack desaparece de la pantalla.

La trama del último tercio acaba pasándose de rosca, con Jack en plan verdugo (matarife sería la palabra más adecuada), claro que es un efecto del ya clásico ‘¿Qué hacemos ahora?’, síndrome que aqueja a toda serie que lleva varias temporadas, donde se ha hecho ya de todo, y en el caso de ‘24’, incrementando cada vez más el nivel de las amenazas y las medida extremas de Jack.

Pero es en esos capítulos cuando la serie más recupera su mejor nivel, cuando despierta auténtico interés, por el dilema moral al que se enfrenta la presidenta y esa sensación de que puede pasar cualquier cosa. El regreso de Charles Logan también acaba justificándose al convertirse el ex presidente en la voz de la conciencia (mala) de la presidenta, que sabe manipularla para conseguir sus fines. Y es que esta vez, Logan es más Nixon que nunca.

Y así llegamos hasta los dos últimos episodios, una película de hora y 20 minutos que arranca con Bauer yendo nada más y nada menos que a por el presidente ruso, y sabiendo que sus posibilidades de supervivencia son casi nulas.

Lástima que para desencadenar la última trama tengan que cargarse a Renee Walker, personaje clave en la anterior temporada y que protagoniza buena parte de lo mejor de la octava, sobre todo cuando se produce su reaparición y se ven los devastadores efectos que le causó el séptimo día. Después, sin embargo, desaparece mucho más de lo que debería, antes de que el personaje sea despachado definitivamente.

Como ocurría con ‘Urgencias’, nada volverá a ser igual en las series y películas de acción tras ‘24’, la serie que más me ha enganchado en los últimos años, y sobre cuyo paso a la gran pantalla sigo siendo más que escéptico. Como dijo Chloe, desconecta.



PD 1: ‘Gracias’ a la ‘gran labor’ de Antena 3 (dicho con mucha, mucha ironía) en la programación de ‘24’ en nuestro país, he acabado haciéndome con toda la serie en dvd. Esta última temporada, entre los extras, incluye el discurso completo de despedida que Jack graba para su hija y del que solo se ven fragmentos en los dos últimos episodios. Supongo que les pareció demasiado largo para meterlo entero, pero vale la pena como legado del personaje.

PD 2: Imprescindible el making of  ‘Nueva York virtual’. Y es que, tras ver toda la serie, descubrimos con estupor que no se ha rodado un plano en la ciudad de los rascacielos. La mayor parte de las escenas se han rodado en Los Ángeles y en platós; con fondos verdes y utilizando la última tecnología han colocado imágenes de Nueva York como fondo. Y es que el mejor efecto especial es el que no se ve. (Y estamos empezando…)

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